La desigualdad en la distribución de bancas en Argentina afecta la representación democrática.

En Argentina, el principio de ‘un ciudadano, un voto’ se ve comprometido en la Cámara de Diputados, donde la distribución de bancas no refleja el crecimiento poblacional. A pesar de que la población ha aumentado de 29,3 millones en 1983 a 46 millones hoy, la composición de la Cámara sigue anclada a normas de la dictadura militar.
La actual situación genera que el voto de un habitante de Tierra del Fuego valga 6,5 veces más que el de un bonaerense, lo que evidencia una grave desigualdad electoral. Propuestas legislativas buscan reformar esta disparidad, pero enfrentan resistencias por parte de provincias con menor representación.
El debate sobre el ‘malapportionment’ se intensifica, ya que la falta de acción no solo ignora la Constitución, sino que perpetúa un ‘voto fantasma’ que margina a millones de argentinos de la verdadera representación en la ‘Casa del Pueblo’.

