Un informe escolar indica que Ángel López, asesinado en Comodoro Rivadavia, estaba angustiado antes de mudarse con su madre.

Días previos a su mudanza, Ángel López, el niño asesinado en Comodoro Rivadavia, mostraba señales de enojo y angustia, según un informe de su maestra, que ahora forma parte de la causa judicial. Sandra Jaramillo, docente de Ángel en el Jardín de Infantes N.º 413, notó cambios en su comportamiento al enterarse de que debía cambiar de institución tras la entrega de la custodia a su madre, Mariela Altamirano.
El documento detalla que el 7 de noviembre, el pequeño se mostró exaltado y reacio a realizar actividades que antes disfrutaba, como dibujar. Jaramillo menciona que Ángel siempre era un niño alegre, que corría a abrazar a sus padres y tenía un vínculo especial con sus hermanas, a quienes nombraba con apodos cariñosos.
Este informe, que se consideró relevante para la investigación, refuerza la idea de que la Justicia no prestó atención a las necesidades emocionales de Ángel antes de su trágica muerte.

