La celebración de Halloween se remonta a antiguos festivales celtas y ha evolucionado en todo el mundo.

Cada 31 de octubre, Halloween, o la Noche de Brujas, se convierte en un fenómeno global donde niños y adultos se disfrazan de una amplia variedad de personajes aterradores y fantásticos. Esta tradición, que incluye el famoso ‘¿Dulce o truco?’, tiene raíces en el antiguo festival celta de Samhain, que marcaba el final de la cosecha y el inicio del invierno.
Joseph Nagy, profesor de la Universidad de Harvard, explica que durante Samhain, se encendían hogueras para ahuyentar a los espíritus malignos, y el uso de disfraces surgió como una forma de evitar ser reconocidos por ellos. La costumbre de pedir dulces se originó en el Reino Unido e Irlanda, donde la gente solicitaba ‘pasteles del alma’ a cambio de oraciones.
La llegada de los inmigrantes irlandeses a Estados Unidos en el siglo XIX popularizó estas costumbres, transformándolas en la celebración comercial que conocemos hoy. Actualmente, la decoración tenebrosa y los disfraces variados, desde brujas hasta superhéroes, caracterizan esta festividad, que ha tomado un nuevo significado en distintas culturas.

