El hígado graso puede evolucionar sin síntomas, pero la detección temprana es fundamental.

La enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD) afecta a cerca del 30% de la población mundial, y su avance puede llevar a cirrosis o cáncer hepático sin síntomas evidentes en las fases iniciales. En América Latina, el 44,4% de la población padece esta condición, impulsada por el sedentarismo y la obesidad.
Los especialistas destacan la importancia de la detección temprana mediante análisis de sangre y ultrasonido, que permiten identificar biomarcadores de fibrosis y evaluar la grasa en el hígado sin necesidad de biopsias invasivas. Carlos Rojas, de Siemens Healthineers, afirma que la tecnología debe facilitar un enfoque proactivo en la salud hepática.
Las personas con factores de riesgo, como sobrepeso o diabetes, deberían someterse a evaluaciones periódicas, ya que una combinación de pruebas puede ser vital para prevenir la progresión de esta enfermedad que avanza de manera silenciosa.

