Una docente jubilada relata el impacto del sismo y la solidaridad vecinal en Venezuela.

María Miguela, una docente universitaria jubilada en Caracas, vive el caos tras los devastadores terremotos que dejaron a su país en crisis. Junto a sus vecinos, contrató ingenieros para evaluar su edificio, temiendo por su seguridad.
A pesar de recibir una jubilación de menos de cuatro dólares al mes y enfrentar serias dificultades alimenticias, Miguela destaca la solidaridad entre los residentes, quienes se ayudan con ropa y alimentos. La angustia persiste por el temor a nuevas réplicas, lo que ha llevado a muchos a evacuar sus hogares.
Impactada por las escenas de rescate, Miguela recuerda a un vecino que lloró de alegría al salvar a un niño entre los escombros. Asegura que la ayuda oficial es insuficiente y que la comunidad intenta mantenerse unida en medio de la tragedia.

