El monóxido de carbono puede causar síntomas que se asemejan al cansancio o a intoxicaciones alimentarias.

La intoxicación por monóxido de carbono se presenta a menudo con dolores de cabeza, mareos y náuseas, especialmente en ambientes cerrados y calefaccionados. Este gas, inodoro y sin color, es un peligro silencioso que se intensifica durante el invierno con el uso de estufas y calefactores.
La Dra. Lorena Alanis, médica clínica, advierte que los síntomas pueden confundirse con malestar general, por lo que es crucial estar alerta si varias personas en un hogar comienzan a sentirse mal al mismo tiempo. Los grupos más vulnerables incluyen niños, ancianos y personas con enfermedades respiratorias.
El monóxido de carbono puede acumularse mientras las personas duermen, especialmente si se usan estufas sin salida al exterior. Ante cualquier sospecha, se recomienda ventilar el lugar, apagar los artefactos y buscar atención médica. La prevención y el control son esenciales para disfrutar de un invierno seguro.

