El 8 de mayo de 1982, la Fórmula 1 perdió a Gilles Villeneuve, un piloto legendario que dejó una huella imborrable.

Gilles Villeneuve, conocido como el “Diablo más loco de la F1”, falleció trágicamente durante la clasificación del Gran Premio de Bélgica en Zolder. Aunque nunca se consagró campeón del mundo, su estilo audaz y carismático lo convirtió en una figura de culto, especialmente entre los seguidores de Ferrari.
Su relación con Enzo Ferrari fue extraordinaria; el fundador de la Scuderia vio en él el espíritu de los grandes pilotos del pasado. Villeneuve, subcampeón en 1979, es recordado por su icónico duelo con René Arnoux en Dijon-Prenois, que definió su legado de valentía y espectáculo en la pista.
A pesar de su trágica muerte, Villeneuve sigue vivo en la memoria colectiva de los fanáticos, siendo considerado uno de los pilotos más valientes y emocionantes en la historia de la Fórmula 1.

