Las ciudades deben rediseñarse para integrar a una población de adultos mayores en aumento.

En solo cuatro años, se prevé que el número de personas mayores de 65 años alcance los 1.000 millones a nivel mundial, lo que plantea un urgente rediseño de las ciudades y sistemas productivos. Este fenómeno, impulsado por la caída en la natalidad y el aumento de la expectativa de vida, exige un replanteo integral de las estructuras sociales y urbanas.
Andrea Falcone, experta en el tema, destaca que la nueva realidad no se trata solo de prolongar la vida, sino de mejorarla, requiriendo un enfoque más inclusivo y diverso. La transformación demográfica en América Latina sucede a un ritmo acelerado y con menores recursos, lo que complica aún más la adaptación de las ciudades.
Buenos Aires ya avanza en esta dirección con iniciativas enfocadas en la inclusión digital y la participación activa de los mayores, mientras se acerca el evento “De las ciudades azules a Buenos Aires” el 23 de abril. Este encuentro reunirá a expertos internacionales y locales, estableciendo a la ciudad como un referente en la gestión del cambio demográfico.

