La falta de controles en el uso de fármacos anestésicos puede derivar en abusos y riesgos en el sistema de salud.

En el marco del Caso Propofol, surgido tras la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, especialistas alertan sobre el mal uso de fármacos como el Propofol y el fentanilo, señalando deficiencias en los controles y protocolos de seguridad en hospitales.
Eduardo Arellano, emergentólogo, destacó que la combinación de estos sedantes requiere un monitoreo estricto, ya que su mal uso puede llevar a graves complicaciones respiratorias. Además, advirtió sobre los vacíos en el control del acceso a estos medicamentos, especialmente en situaciones de emergencia.
Arellano también enfatizó la ausencia de protocolos para detectar consumos problemáticos entre el personal de salud y la necesidad de cambios en el sistema, sugiriendo que debe garantizarse una trazabilidad efectiva de los fármacos y apoyo en salud ocupacional para prevenir problemas de dependencia.

