El Gobierno argentino critica la ofensiva de Brasil contra Flávio Bolsonaro, augurando un vínculo complicado con Lula.

El Gobierno argentino, aún sin pronunciarse oficialmente sobre la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su descontento por la actitud de la administración del Partido de los Trabajadores hacia Flávio Bolsonaro, ex candidato de la derecha, y advirtió que las recientes acusaciones podrían afectar aún más la ya deteriorada relación bilateral.
Un miembro de la mesa política comentó que «las suspicacias generadas desde Brasil van más allá de la cordialidad que existía entre los países». Además, la Dirección Nacional de Migraciones confirmó que no hay registros del ingreso de Flávio Bolsonaro a Argentina, a pesar de las acusaciones de su presunto refugio en el país.
Con el paradero de Bolsonaro aún incierto y rumores sobre una posible prisión preventiva en Brasil, el vocero presidencial, Adrián Ravier, descartó cualquier solicitud de asilo. Mientras tanto, el ambiente se caldea, con la digital libertaria activa en defensa de Bolsonaro, y un vínculo que se ha degradado a un simple nivel de negocios desde la victoria de Lula, quien asumirá su cuarto mandato en enero.

