La presidencia brasileña se definirá el 25 de octubre tras una ajustada primera vuelta.

En la noche del 4 de octubre, el Tribunal Superior Eleitoral (TSE) confirmó que la contienda por la presidencia de Brasil se decidirá en segunda vuelta, con Flávio Bolsonaro liderando con el 47,03% de los votos frente al 45,16% de Luiz Inácio Lula da Silva.
La elección no solo se centra en la figura de los candidatos, sino también en un contexto económico y político complejo, donde el apoyo de sectores como las iglesias evangélicas ha influido notablemente en los resultados.
Con la mirada del mundo sobre Brasil, y una polarización creciente, el resultado del 25 de octubre podría redefinir las relaciones regionales, especialmente con Argentina y Estados Unidos, que ya tienen intereses en juego.

