El acoso escolar y el ciberbullying se entrelazan, generando un entorno de violencia constante para los jóvenes.

La Sociedad Argentina de Pediatría advierte que el bullying no acaba al sonar el timbre escolar, sino que continúa en plataformas digitales como WhatsApp y redes sociales, afectando a los niños incluso en sus hogares.
Un reciente informe revela alarmantes estadísticas: el 63% de los estudiantes de sexto grado experimentaron agresiones, y el 41% de los adolescentes de 13 a 17 años sufrió acoso, lo que pone de manifiesto la gravedad del problema.
Los expertos enfatizan que el ciberbullying, con su alcance y permanencia, puede causar daños psicológicos significativos, destacando la necesidad de intervención y apoyo tanto en el ámbito escolar como familiar.

