No hubo una campaña organizada contra Argentina, según un estudio de redes sociales.

Un análisis de 587.907 publicaciones durante la Copa Mundial de fútbol concluyó que la hostilidad hacia Argentina fue una «conversación digital global, espontánea y de gran escala», sin evidencia de una campaña coordinada o de bots.
El informe de Inteligencia Analítica destacó que, aunque la hostilidad fue «real e intensa», se dispersó de manera orgánica, con medio millón de cuentas activas y sin un núcleo que impulsara el contenido de forma sistemática.
A pesar de que solo el 7,1% de los mensajes provino de cuentas argentinas, estas generaron el 22,7% de las impresiones, evidenciando su papel clave en la discusión y la viralización de los temas relacionados con la identidad nacional.

