El uso intensivo de calefacción en invierno aumenta las consultas por ojo seco, afectando la salud ocular y la productividad laboral.

En Buenos Aires, las consultas oftalmológicas por ojo seco han aumentado significativamente durante el invierno. Expertos advierten que la combinación de calefacción, baja humedad y largas jornadas frente a pantallas agravan el problema, afectando a miles de trabajadores.
El doctor Emiliano López, oftalmólogo del Hospital Universitario Austral, señala que los ambientes cerrados y el aire seco son factores críticos, especialmente para aquellos que pasan más de seis horas diarias frente a dispositivos electrónicos. Las personas mayores y quienes padecen problemas sistémicos también están en mayor riesgo.
Para mitigar estos efectos, se recomienda controlar la temperatura y humedad de los espacios, programar pausas visuales y evitar corrientes de aire directas. En casos severos, el tratamiento puede incluir opciones más avanzadas como tapones lagrimales o suero autólogo.

