Entender las diferencias entre FIV e ICSI es esencial para elegir el tratamiento de fertilidad adecuado.

En el camino hacia el embarazo, muchas parejas se enfrentan a la confusión de las siglas FIV e ICSI, dos técnicas de fertilización asistida que buscan la fecundación del óvulo y el espermatozoide fuera del cuerpo. La FIV, método tradicional, permite que la fecundación ocurra de manera natural en el laboratorio, mientras que la ICSI introduce un espermatozoide directamente en el óvulo.
“La elección entre FIV e ICSI depende de la historia médica y las características de cada caso”, explica Gastón Rey Valzacchi, director de Procrearte. La FIV es ideal para problemas como obstrucción de trompas, mientras que la ICSI se utiliza en casos de factores masculinos severos o fallas previas con FIV.
Resultados recientes indican tasas de fecundación del 85% en ambas técnicas en Buenos Aires, con 35% de embarazos y 22% de implantación. Sin embargo, las tasas de éxito están influenciadas por la calidad embrionaria y la salud de la paciente, lo que resalta la importancia de un enfoque personalizado en la elección del tratamiento.

